¡Ya Comenzaron Mis Clases De Cocina!


Hola amigos y amigas que me siguen en el blog, hoy les cuento las aventuras que viví hoy en la cocina de mi casa, hoy fue un día fabuloso, por que hice algo que deseaba hacer desde hace un tiempo, pero nunca había expresado ese deseo, hasta ayer.

Ayer a la hora de la comida mi mamá preparó algo delicioso como es su costumbre, cocinó ¨Choripollo¨ o pollo con chorizo, que es un platillo sabrosísimo, que puede ser preparado con pechuga de pollo o pierna de pollo deshuesada, que se guisa con chorizo y que nosotros acostumbramos comer en forma de tacos. Con tortillas de maíz calientitas, recién hechas y compradas en la tortillería, repollo picado, limoncito y una salsa de chile pico de pájaro buenísima. Suena muy rico ¿Verdad?

Y como siempre que cocina mi mamá y quedo fascinado por sus platillos le pregunto como lo preparó, esa ocasión no pudo ser la excepción, ella me platicó todo el procedimiento y la forma en que asó los chiles y elaboró la salsa, yo no pude evitar imaginarme a mi mismo preparando aquella delicia, como tantas otras veces lo he hecho. Pero esta vez fue diferente, por que al darme cuenta de que siempre le pregunto como lo hace y me proyecto mentalmente a mi mismo haciéndolo, pero nunca hago nada, le pregunte que cocinaría hoy a medio día, y ella me dijo que pollo oriental, yo le dije que si le podía ayudar, por que tenia ganas de aprender, pero ella me dijo que yo iba a cocinar y que ella solo me supervisaría y me guiaría en el proceso.

¡Y a mí me encantó la idea!

Yo ya tenía desde hace mucho tiempo las ganas de aprender a cocinar las deliciosas recetas de mi mamá, por que tengo el deseo de que cuando viva solo, o más bien fuera de la casa familiar, yo pueda preparar muy buenas comidas. Será muy bueno para mí cocinar cosas ricas que me hagan sentir como en casa, platillos deliciosos que pueda compartir con mis amigos y amigas.

Además de que eso precisamente, me acerca más a uno de mis sueños, que es cocinar muy rico, no se sí ser un chef profesional. Aunque, quien dice que no se puede ¿Verdad?

Pero eso si, practicar y disfrutar de esto que es la buena comida y la buena compañía en la mesa, definitivamente está dentro de mis planes presentes y futuros.

Hoy antes del medio día, mi mamá me llamó a la cocina, me presente a la cita en el lugar acordado, ¡Jajaja! Seguí sus instrucciones y me lave bien las manos, saque las pechugas del refrigerador, las corte en pequeños trozos, y las metí en un mezcla de salsa de soya y fécula de maíz, y todo eso lo revolví bien con una cuchara, lo deje reposar unos quince minutos.

Y durante esos minutos, yo partí y exprimí dos limones, machaque cinco dientes de ajo, corte en trozos medianos unos cinco cebollines. En un sartén a fuego alto, puse el pollo marinado a cocinarse y lo revolvía regularmente con espacios de aproximadamente dos o tres minutos para que no se pegara y se cocinara uniformemente. Unos minutitos después, agregue ajo machacado, jengibre en polvo, chile california quebrado, el jugo de los limones y una pizca de azúcar. Mezcle bien todo y después de diez minutos agregue champiñones de lata en trozos y ya bien escurridos, unos cinco minutitos después agregue los cebollines, y lo deje cocinar por cinco minutos más.
¡Y eso fue todo! El pollo lo acompañe con arroz blanco que mi mamá cocinaba mientras me daba instrucciones. A todos les gusto mucho y a mi también, pero sentía una ligera diferencia al de mi mamá, se sentía un poco más seco y solo un poquito más salado por que me pase de salsa de soya. ¡Pero eso solo lo notamos mi mamá y yo!

¿Será que habré heredado ese instinto natural y gusto por la cocina de mi madre? Eso si no lo se, solo el tiempo lo dirá, mientras tanto disfruto los momentos maravillosos que paso en la cocina de mi casa, acompañado de mis seres queridos.

Chicos y chicas, estuvo delicioso el post de hoy ¿Verdad?, si que se antoja cocinar, y saborear este pollito del oriente, y consumirlo al lado de las personas que amamos, deseo para ustedes que tengan en su vida momentos tan bonitos como los que viví hoy, que haya comida en abundancia en sus hogares para que puedan compartirla con amor y generosidad.

Abundante buena suerte para nosotros. ¡Y abundante sabor en nuestras vidas!